Thursday, July 06, 2006

Cuento sin "U"

Caminaba distraídamente por el camino y de pronto lo vio.
Allí estaba el imponente espejo de mano, al costado del sendero, como esperándolo.
Se acercó, lo alzó y se miró en él.
Se vio bien.
No se vio tan joven, pero los años habían sido bastante bondadosos con ella.
Sin embargo, había lago desagradable en la imagen de sí mismo.
Cierta rigidez en los gestos lo conectaba con los aspectos más agrios de la propia historia.

La bronca,
El desprecio,
La agresión,
El abandono,
La soledad.

Sintió la tentación de llevárselo, pero rápidamente desechó esa idea.
Ya había bastantes cosas desagradables en el planeta para cargar con otra más.
Decidió irse y olvidar para siempre ese camino y ese espejo insolente.

Caminó por horas tratando de vencer la tentación de volver atrás hacia el espejo. Ese misterioso objeto le atraía como los imanes atraen a los metales.
Resistió y aceleró el paso.
Tarareaba canciones infantiles para no pensar en esa imagen horrible de sí misma.
Corriendo, llegó a la casa donde había vivido desde siempre, se metió vestida en la cama y se tapó la cabeza con las sábanas.
Ya no veía el exterior, ni el sendero, ni el espejo, ni la imagen de ella misma reflejada en el espejo; pero no podía evitar la memoria de esa imagen:
La del resentimiento,
La del dolor,
La de la soledad,
La del desamor,
La del miedo,
La del menosprecio.
Había ciertas cosas indecibles e impensables…
…pero ella sabía dónde había empezado todo esto.
La niña estaba tendida, llorando frente al lago el dolor del maltrato de los otros.
Esa tarde, la niña decidió borrar, para siempre, la letra del alfabeto.
Esa letra.
Ésa.
La letra necesaria para nombrar al otro si está presente.
La letra imprescindible para hablarle a los demàs, al dirigirles la palabra.
Sin manera de nombrarlos dejarían de ser deseados…
y entonces no habría motivo para sentirlos necesarios…
y sin motivo ni forma de invocarlos,
se sentiría, por fin, libre…

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